Capítulo 125. La tormenta judicial.
Pasaron dos días exactos. Cuarenta y ocho horas de un silencio tenso donde Marcus aceleró las conexiones con la policía de Lausana, mientras Héctor continuaba reaccionando de forma muy lenta, pero progresiva, en la planta baja.
La rutina de Eugenia seguía intacta, mandando a buscar al niño cada tarde para encerrarse con él en la cabaña de huéspedes.
La vieja matriarca se sentía segura en su burbuja de poder, ajena al dictamen de ADN que Leonella guardaba bajo llave y al reporte de las cuentas