La mañana del sábado los encontró una vez más enredados en las sábanas, con la diminuta figura de Eva colada entre ellos. Owen dejó la cama primero y las miró unos segundos antes de bajar a preparar el desayuno. Tendría que hablar con Eva sobre meterse en su habitación de esa manera; antes no importaba porque él dormía solo y siempre en pijama; últimamente, no tanto.
En su cabeza no cabía duda de que sería una constante esta “relación” que tenía con ella, eso quería, en eso trabajaba a diario e