El primer paso que debía dar era hablar con su hija. Si todo eso de las visitas llegaba a concretarse, Eva tenía que saberlo. No es fácil liberar un fantasma y mostrarse débil ante quienes debemos ser los más fuertes.
Ambas estaban en la sala, Anna recogiendo las muñecas del piso y la niña queriendo ayudar a su manera.
—¡Papá!
—Hola, mi amor.
El tono de su voz alertó a Anna, y solo necesitó mirarlo una vez para saber que algo estaba fuera de lugar. Owen se hincó para estar a la altura de su hij