La discusión con Owen y luego los reclamos de Lali habían dejado a Anna sintiéndose perdida. Él se sentía igual, por eso se quedó a esperarla en la oficina.
Ella entró, puntual como siempre, y él la miró desde la oscuridad, como en aquellos primeros días. Se veía cansada, no llevaba sus auriculares y tenía una expresión extraña. Él mismo se sentía de la misma manera.
La observó unos minutos, escondido detrás del vidrio, y luego abrió la puerta. Anna no se sorprendió, pero lo miró con los ojos a