-Ni siquiera sé cómo empezó... solo sucedió un día -comenzó Owen, sin mirarla-. Antes y después del divorcio, las cosas fueron muy difíciles. El rencor... la rabia, no se iban. La secretaria que tenía en ese entonces renunció porque iba a ser madre. Ni siquiera me preocupé por su reemplazo; Recursos Humanos hizo todo. Ella solo se presentó un día, fue sugerente, atrevida y cedí. Pero con el correr del tiempo, comenzó a exigir más de mí, cosas que no estaba dispuesto a dar otra vez. Fue muy engo