45. La espera.
—Wow, amigo, de verdad que no me puedo creer lo que me estás contando...
Reaccionaba Henry al terminar de desahogarme con los últimos acontecimientos de mi vida. Tomé un largo trago de cerveza mientras sopesaba en qué más me podría ayudar mi amigo, además de servirme de hombro en el que llorar.
—Ahora, debo conocer todos los detalles —continué —, ¿acaso llegaste a verlos juntos mientras yo presidía esta sede? —pregunté curioso, viéndole fruncir el ceño mientras lo pensaba.
—Quizá... —con