44. Mi nueva realidad.
Tras escucharla finalizar, me atreví a contárselo.
— ¿¡A qué te refieres con que no estarás en su boda!? —exclamaba Olympia sin controlar su genio, contestando a mi obligada negativa.
—Pues, que estoy a tope y sabes que pronto debo viajar a Londres, son compromisos que no puedo trasladar de fecha o lugar —aclaré con desamparo, deseando poder evitar aquella eventualidad.
Y entonces, Olympia desapareció de mi vista caminando precipitadamente hacia el balcón, haciéndome temer el estar somet