No nos tomó ni un segundo para que nuestros labios se movieran uno encima del otro en sincronía perfecta.
Mi respiración se intensifico junto con nuestros movimientos, sus manos ahora enredadas en mis cabellos, acortando, arrastrándome hacia él, hacia más cercanía.
—Neferet… —mi nombre salió de sus labios en un susurro persistente.
Lo sentí estremecer y para encubrir este hecho, su mano se ensambló con fuerza en mi cabellera, mordí mi labio inferior en respuesta.
Provoqué nuestra separación, so