—No puedo creer que casi me pierdo la celebración —masculló Carla con frustración mientras se dejaba caer pesadamente en el sillón del living.
Cerré la puerta con cuidado, dejé las llaves en la repisa y caminé hacia ella para sentarme a su lado.
—Yo también lo pensé, llegaste justo a tiempo —comenté con una sonrisa divertida—. Pero por un momento creí que ibas a aparecer con el cabello quemado de tanto estrés.
—¡Esa profesora es una bruja! —exclamó llevándose una mano a la frente, como si recor