El aroma a café recién hecho impregnaba el aire, mezclándose con el leve murmullo de conversaciones y el sonido ocasional de una máquina de expresso trabajando en la barra. Me senté en una mesa junto a la ventana, con mi café americano humeante entre las manos. El calor de la taza me reconfortaba, aunque no lo suficiente como para aplacar los nervios.
Estaba ansiosa. Necesitaba saber qué es lo que Rick tenía para decirme, pues parecía importante, por lo mismo llevaba mucho tiempo insistiendo en