85. ENEMIGOS
Leviña se movía de un lugar a otro en el condominio que le había regalado su ex, el señor Muñóz, mientras esperaba ansiosamente que su actual esposo y padre de Valeria que había salido de la cárcel regresara, después de ir al hospital donde supuestamente estaba ingresada. Al verlo entrar corrió a su encuentro. Leviña corrió a abrazar a su esposo con fuerza.
—¡Qué alegría que hayas vuelto! Estaba muy preocupada—. Él le devolvió el abrazo, aliviado de estar de regreso en casa.
—¿Cómo está Valeri