86. EL FALSO HUGO
El falso Hugo, enfurecido, se encontraba en su despacho en penumbra cuando la puerta se abrió, permitiendo la entrada de un hombre de aspecto siniestro que cojeaba de una pierna. El hombre se acercó lentamente hacia él.
—¿Quién eres y qué haces aquí? —preguntó el falso Hugo con desconfianza, mientras se levantaba de su silla y retrocedía unos pasos.
El hombre cojeante sonrió de manera siniestra y se apoyó en un bastón. Sin dejar de observarlo.
—Me llaman El Cojo —respondió con voz ronca—. He oí