Al escuchar esto, la recepcionista abrió los ojos con sorpresa. ¿El Abogado Campos estaba saliendo con su asistente?
Sebastián ni confirmó ni negó la afirmación, quedándose pensativo con los labios apretados.
—¡Ay, déjame invitarte a comer! —exclamó Catalina, agarrando el brazo de Sebastián como si temiera que fuera a escapar.
Sebastián se dejó llevar hasta una mesa de la cafetería exterior.
—Cuéntame, ¿hasta dónde ha avanzado tu relación con mi hija? —preguntó Catalina, pero luego pensó que qui