—Buenos días, soy estudiante del profesor Manolo —dijo Luciana apresuradamente.
Hubo un silencio breve.
—Ahora estoy ocupado.
—Me puedo adaptar a cualquier horario que le convenga —respondió Luciana con cierta cautela.
—¿Después de las seis? ¿Dónde te queda bien?
—Donde usted prefiera, me adapto.
—Ven al bufete Avanterra después de las seis.
—De acuerdo allí estaré.
Click...
La llamada terminó.
Luciana parpadeó. Este hombre era bastante frío.
Siendo temprano, tenía todo el día hasta la reunión d