Brooks se quedó sorprendido, y de inmediato se puso serio:
—Sí, ya sé, voy a investigar ahora mismo.
María levantó la mirada y le lanzó una advertencia:
—No le vayas a contar nada a mi hermano todavía.
Brooks bajó la cabeza:
—Entendido.
—Anda, muévete rápido y tráeme resultados —le pidió María.
Brooks, todavía preocupado, dijo: —Aquí no hay nadie que te cuide, voy a llamar a...
—No hace falta, no estoy tan mal. Si me siento mal, yo misma llamo a una enfermera —lo interrumpió María.
—Bueno —dijo