Ricardo miraba a Luciana, incrédulo.
Luciana levantó la vista justo en el momento en que Alejandro la miró.
Él la observaba con intensidad, como un leopardo acechando a su presa, como si fuera a lanzarse sobre ella en cualquier momento para devorarla.
De inmediato, Luciana miró hacia atrás, donde estaba Joaquín.
¿Los tres, reunidos?
No le sorprendía. Esos tres siempre iban juntos.
—No me digas así. Ya estamos divorciados. Ustedes lo saben —dijo con firmeza.
Ricardo sonrió un poquitito.
—Es difíc