Los ojos de Andrés rebosaban con gran amor.
Luciana casi escupe el agua, cubriéndose la boca.
—Andrés, ¿los golpes te afectaron el cerebro? ¿Verdad?—no podía creer que le estuviera diciendo que le gustaba. Siempre habían sido buenos amigos, y ahora con esta declaración repentina, ni sabría cómo tratarlo en el futuro.
—Mira, sé que piensas que sufrí demasiado en mi matrimonio con Alejandro, pero no necesitas consolarme de esa manera —interpretó deliberadamente mal sus palabras, no queriendo que u