—Entre nosotros no queda nada pendiente. Nos vemos en los tribunales —dijo Luciana, intentando controlar el temblor que le recorría el cuerpo, mientras se mostraba firme por fuera.
Andrés se rio.
—Luciana, no tienes cómo ganarme.
No lo decía solo por la falta de pruebas. Sabía también que ella no tenía respaldo, y aunque la familia Soto estuviera en crisis, seguía estando muy por encima de los Torres.
Los contactos lo eran todo.
Su familia llevaba décadas en el mundo empresarial. Tenían influenc