Sebastián bajó la mirada, contemplando el mensaje que le había enviado Luciana, imaginando cómo se sentía en ese momento. Tenía mil palabras atoradas en la garganta, muchas cosas que quería decirle, pero se contuvo.
Soltó el celular, se levantó del sofá y fue a cambiarse. Aún tenía cosas que hacer ese día. Tenía que salir.
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Luciana había estado pensando mucho. Sabía que, sin pruebas contundentes, poner una demanda y lograr que Andrés fuera condenado no sería fácil. Así que decidió escribir pr