María miró a otro lado, sintiéndose insegura.
—No… todavía no. Es que es muy pronto, por eso no me la he hecho.
—Hablamos cuando lo tengas claro —Alejandro se soltó y se dio la vuelta, caminando rápido.
María se mordió el labio y corrió detrás de él.
—¡Alejandro, espera…!
Él se detuvo de golpe. María, que venía corriendo, no alcanzó a frenar y chocó contra su espalda.
—Ale… Alejandro… —dijo, temblando.
—¿No que estabas embarazada? ¿Y te pones a correr así? ¿No te preocupa perder al bebé? —dijo é