Alejandro no le respondió a María.
Seguía viendo a Luciana.
María se mordió el labio. Sintió un miedo que la llevó a pararse de puntas y besarlo. Alejandro abrió los ojos, sorprendido.
No se lo esperaba. Reaccionó tarde.
Cuando ya iba a apartarla, ella ya le había puesto los brazos detrás del cuello y lo estaba apretando.
—No me rechaces… yo… estoy embarazada.
Mintió, sin pensar.
Quería retenerlo como fuera.
Él se quedó paralizado, sin poder creerlo.
¿Embarazada? ¿Solo con una noche?
Pero, pro