Mundo ficciónIniciar sesiónTocaban una de las canciones viejas de Jay cuando él se dio cuenta que Silvia estaba cantando la segunda voz. La enfrentó alzando una ceja, interrogante y burlón al mismo tiempo. Ella alzó ambas cejas, como preguntando qué le ocurría, y cabeceó para que siguiera tocando. Él lo hizo.
—Óyete, mujer, haciendo la segunda voz —dijo cuando terminó la canción.
—Oh, es que me gustan tanto sus







