Mundo de ficçãoIniciar sessão—Y ahora estás en deuda conmigo.
Silvia volvió a fruncir el ceño, desconfiada.
Jim asintió sin dejar de sonreír. —Ahora es tu turno de regalarme una o dos semanas, y venir a ser mi compañera cotidiana en mi vida cotidiana. No aislados en medio de la nada, ni en la locura de una gira, ni vigilados a toda hora por tus amigos y hasta por tu maldito perro, sino en mi verdadera vida de todos los días. ¿No crees que ése sería el próximo paso más lógico?
Le hubiera gustado re







