Parqueo en el lugar sin darle mucha importancia y busco las llaves en el fondo de mi bolso.
—¡Es una pasada! ¿Es aquí? Pero si dijiste que el lugar era un asco... —Aly se escucha emocionada.
—Aquí es, es insípido... No sé qué le ves de bonito. Ah... No encuentro las llaves...
—¿A quién mataste o qué banco robaste? ¡Joder!
—Aquí está... ¿De qué hablas? —Levanto la mirada, pero lo que veo me hace abrir la boca y los ojos casi como platos—. Por Dios... Debí equivocarme de calle. E-es que...
—¡