Kassidy abrió los ojos con pesadez y los cerró poco después sintiéndose confundida. Volvió a efectuar la acción anterior para confirmar que no soñaba. En efecto, la habitación en la que despertó se encontraba repleta de arreglos con tulipanes rojos, excepto el que tenía justo enfrente, ese resaltaba por su tamaño de casi metro y medio de altura y por su color, todos blancos, sus favoritos. Sonrió sin poderlo evitar, pensando en lo loco que estaba Kilian como para planear algo así por ella.
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