Kilian abrió los ojos, extendió su cuerpo desperezándose y se sobresaltó al descubrir a Max sentado frente a él. Se encontraba al otro extremo de la habitación a media luz, alzando una de sus cejas con una expresión de burla, desconcertándolo aún más. Solo tardó unos segundo en recordar que seguía en el hospital.
—¿Qué? Sé que soy un poco atractivo, Max, pero te digo desde ya que no eres mi tipo.
—Ni tú el mío, no te preocupes. Se me hace divertido que después de tantos años, aún no hayas d