Kilian no quería que nada arruinara ese momento. Sabía bien que tenían mucho que aclarar y aunque temía ser el primero en romper la perfecta burbuja, la duda lo estaba matando en igual proporción que lo hacía el deseo de seguir teniéndola consigo. Y no pudo soportarlo más, así que se lanzó al vacío con todo y repercusiones al preguntar:
—¿Por qué te fuiste aquella mañana?
Sintió perfectamente el momento en que el delicado cuerpo se tensó sobre él. No era un buen indicio, pero ya no había vuel