Estaba muerta de miedo y todo me daba vueltas cuando el innombrable comenzó a decir sus votos y diablos, me creí hasta la última palabra que estaba diciendo, es que se escuchaba tan bonito que ni en mis mejores sueños me lo podría haber imaginado.
Es que todo fue tan bonito y parecía que lo dijera desde el fondo de su corazón que lo creí, como una estúpida, lo creí.
Pero como dicen por ahí que las mentiras tienen patas cortas y más rápido se pilla a un mentiroso que un ladrón hubo algo en mi