- No es nada serio – sostuvo las manos de Lily
- ¿Qué no es nada serio? ¡Pietro! ¡Tú…! ¿Por qué no me lo dijiste?
- Me distraje – movió su cadera y Lily entrecerró los ojos, resistiéndose a la marea en la que Pietro quería hundirla.
De esa manera había logrado evitar que ella lo descubriera antes.
- No te muevas
- Lily, esto duele más que lo de mi abdomen – señalo su erección.
Lily estaba perdida.
No sabía qué hacer con Pietro
- Pero no te muevas – le dijo con ojos suplicantes.
- No te alejes
-