Allí terminó la visión. Los lobos que allí se encontraban permanecieron en silencio, con un gran sentimiento de haber sido engañados por aquel lobo mentiroso, los susurros se hicieron oir y se acrecentaron. Caín se vio envuelto en aquel gran lío.
- Un Alfa debe lidiar con esto y más, hermano – dijo Lucien en voz alta – las cosas no se tratan de ti, sino de tu manada. El Alfa tiene el deber de proteger a su manada aun pasando por sobre sus intereses. Es suficiente, Caín… esto se acabó. Será mej