En ese momento, Alan y Myriam llegaron también al hospital, preocupados por la salud de Ayla. Lucien nos observó a los cuatro, que esperábamos tener noticias de Ayla, sin saber como iniciar. Percibía en él la angustia y la tristeza.
- Ayla está muy mal… - nos dijo – la lanza pasó junto a su corazón, ha sido un gran milagro que no lo haya atravesado. Pero su pulmón sí sufrió daños.
- Por la diosa – dijo Myriam cubriendo su boca con sus manos.
- Retiraron la lanza, y detuvieron el sangrado. Ell