Volvimos a la casa de la manada Luna Zafiro. Caminé rápidamente hasta mi habitación, pero ellos ya no estaban allí. Pasé al despacho de Lucien, pero él tampoco se encontraba en ese lugar; sobre el escritorio tenía un libro abierto, sobre magias elementales. Volví hasta la sala de estar, casi al mismo tiempo que Violet regresaba del ala contigua de la casa.
- No están aquí, sólo está mi madre recostada, descansando – dijo Violet agitada.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó Beth, saliendo desde la cocina.