Ojo por ojo (1era. Parte)
El mismo día
Sídney
Amber
Dicen que la venganza nos envenena el alma, que no obtenemos nada bueno, solo más vacío. Pero eso lo dicen los que nunca han probado el sabor del agravio. Yo diría que no siempre podemos poner la otra mejilla. A veces la mejilla ya está rota, sangra, tiembla. Y no hay forma de volver a ofrecerla. No podemos olvidar el daño como si nunca hubiera sucedido. No somos santos, ni mártires. Somos personas que sangran, que respiran con dificultad cuando el dolor aprieta el pec