Ojo por ojo (2da. Parte)
Dos días después
Sídney
Ian
Riesgos, reglas, moral, miedo, incertidumbre… todo ese combo asfixiante que nos mete en la cabeza la idea de que hay un camino correcto, un orden para conseguir justicia. Como si el sistema no estuviera roto desde el inicio. Como si jugar limpio alguna vez hubiera sido suficiente. Pero no lo es. Nunca lo fue.
Basta con abrir los ojos, tocar fondo, o que alguien nos empuje al límite para entender que los milagros no existen, que esperar un acto divino solo nos mantien