Alaia Kendrick
El eco de las palabras de Alexander golpeaba mis sienes con la fuerza de un martillo. "¿Jugar un juego oscuro a mis espaldas?". Sentí cómo el oxígeno abandonaba mis pulmones, dejándome en un estado de shock absoluto. Mis manos, que un segundo antes se aferraban al teclado, ahora colgaban inertes a mis costados. ¿Cómo podía decirme eso? ¿Después de todo lo que habíamos compartido, después de entregarle las pruebas del desfalco de Lorena y al señalarle a su propio hijo como un int