Alaia Kendrick
El apartamento se sentía como una jaula de cristal. Al entrar, el silencio me recibió como un golpe físico. Dejé la carpeta sobre la encimera de la cocina, ignorando el contenido. Alexander me la había entregado con una mirada que aún me quemaba, pero no tenía el valor de abrirla.
No me sentía capaz de leer los detalles de la estocada que él planeaba darle a Lorena ¿Me perdonaría él por haber estado a punto de traicionarlo? Sus palabras resonaban en mi cabeza como un eco incesa