Alexander
El estacionamiento subterráneo estaba envuelto en un silencio denso, apenas roto por el zumbido distante de los sistemas de ventilación. Cuando vi a Logan aferrando el brazo de Alaia, una oleada de frialdad absoluta recorrió mi cuerpo. No era solo el hecho de que él estuviera invadiendo mi espacio era la vulnerabilidad que ella proyectaba, una tensión que yo conocía mejor que nadie. Me acerqué con pasos medidos, calculando cada segundo.
¿Estaban discutiendo? ¿Estaban planeando como