Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegó el medio día, y Locantore al fin cruzó por la puerta, Luisana corrió hacia su padre y se le lanzó encima dándole un abrazo y saltando emocionada porque ya era la hora de irse.
— ¿Están listas para irnos? — Preguntó a las dos, pero Vittoria no tenía nada que ponerse además de aquella ropa deportiva manchada de sangre con la que había llegado a la clínica días atrás.







