Mundo ficciónIniciar sesiónFrancesco apretó el agarre en el volante del auto hasta que los nudillos se le pusieron blancos, las manos le sudaban y estaba nervioso. Inspiró profundo para calmarse, la verdad no le hacía nada bien tener que ver a Allegra.
— Hola…
Escuchó la voz suave de su ex esposa que se acercaba por la ventanilla del piloto. Francesco salió del auto y abrió la puerta para que su hijo también saliera.
— ¡Mami!







