Tres días después
Úglich, cerca de Moscú
Katya
Alguien dijo alguna vez que tropezar dos veces con la misma piedra es estupidez. Yo diría que es debilidad. O peor… esperanza malgastada. La primera vez puedes engañarte, puedes llamarlo ingenuidad, puedes culpar al amor, a la falta de experiencia, al hambre de creer en algo bonito… aunque venga roto. Pero la segunda vez… la segunda vez ya sabes a qué sabe el veneno, y aun así lo bebes. Y entonces, ya no hay nadie más a quien culpar. Eres tú y solo