—lo puedo explicar— Leandro mira a Anastasia con preocupación
—¡No! La única explicación que yo le veo a esta mierda, es que eres igual que al imbécil de Sebastián, les gustan las mujeres malas, ¡Están ciegos maldición!— los reprende Anastasia
—¡Hija... Baja la voz!— sugiere la señora Camelia, luego los niños pueden escuchar
—hermana, déjame explicarte— Leandro pasa su mano derecha por su cabeza, dando un leve masaje por el estrés que está sintiendo, pensó que jamás sería descubierto
—¡Váyanse