Sebastián mira a su alrededor y luego al ver a la señora Camelia sonríe levemente, aunque no tiene ánimos, no quería dejarla plantada.
—buenas noches señora— la saluda Sebastián siendo muy cordial
—Hola Sebastián, gracias por venir, por favor, toma asiento— Sebastián se sienta—¿Quieres café?
—no gracias, quiero ser sincero con usted y es que se me hace extraño que quiera hablar conmigo, no quiero ser grosero, pero dígame ¿Cuál es el motivo de esta invitación?
La señora Camelia baja su mirada,