—¡Ana!— exclama Parrow irritante, está en su mejor momento, y precisamente Anastasia le hace esto, él mira la hora en su celular móvil y luego niega con la cabeza. —¡Carajo!— gruñó entre dientes.
Se acerca a la puerta, y está se abre de la nada, ingresando la hermosa mujer de sus pesadillas.
—lamento la tardanza, ¿Cómo me veo?— la reina de la noche, se gira, para que esté hombre hambriento pueda mirarla
Sebastian traga grueso. —estás guapísima, no sabes la demencia de mis pensamientos en estos