Sebastián se queda sin palabras, Anastasia tiene razón, todo es culpa de él, por lo que agacha su cabeza y aunque quisiera detenerla, soporta sus ganas.
Necesitaba estar sólo, por lo que tomó la decisión de irse a casa, pero Cáceres esperaba por él.
—buen día cariño, que bueno que has regresado, vine temprano para ayudarte a hacer el desayuno y atender a los niños, pero para mí sorpresa, no había nadie
—lo lamento, tuve que llevarlos con su madre
—¿Te sientes bien?— ella se acerca y lo abraza