Alex la contempló, la admiración por ella creció, y no únicamente eso, sino aquel sentimiento que día a día aumentaba hacía ella, volvió a reclamar los labios de Lola como suyos, porque no estaba dispuesto a compartirla con nadie, cerró sus ojos, la sintió vibrar en sus brazos, gruñó cuando ella mordió con delicadeza su labio inferior, entonces sin pérdida de tiempo, la despojó del vestido de tela vaporosa que llevaba ese día, sus voluptuosos senos quedaron al desnudo, y su sexo solo cubierto p