Raffaella se negaba a admitir sus sentimientos por Tiberius Wellington y, desde todo punto de vista, estaba absolutamente descartado que él le correspondiera.
–Anastasia, estás especulando, yo solo siento admiración y respeto por el señor Wellington y yo, para él solo soy una asistente, bueno ahora exasistente, muy eficiente, por cierto.
–No olvides tu mejor cualidad que es la modestia –señaló Anastasia con una sonrisa irónica.
Raffaella no le respondió, estaba repasando