Mientras tanto en una oficina situada en un lugar frío, metálico y con muchas máquinas de avanzada tecnología, se llevaba a cabo una agria discusión:
–¿Cómo que lo perdieron? ¿Dónde exactamente lo perdieron? –preguntaba un hombre vestido totalmente de negro, con anillos en todos los dedos de sus manos que también lucían muchos tatuajes.
–En el Océano Atlántico.
–Es decir, que ahora mismo puede estar en cualquier parte de África, Europa o América, pero no lo s