Giovanni había llegado a Italia con la angustia pintada en su rostro, ya no le preocupaba tanto lo que pudiera haber perdido en la bodega incendiada, tenía un nudo en el estómago por la expectativa de saber sobre el estado de salud de los heridos.
Fue recibido en el aeropuerto y cuando el chofer enfiló hacia el viñedo, protestó enérgicamente, solicitando que lo llevaran al hospital ya que necesitaba presentarse ante los empleados afectados por el fuego.
–Señor De angelis, la señorit