El niño estaba muy orgulloso mostrándole cada pieza militar que tenía en su colección, pero fueron interrumpidos por Jenya quien entró a la habitación diciendo:
–Hijo, debo bañarte y hacerte dormir unas pocas horas, a las seis debemos estar en pie para llevarte al colegio e irme a la universidad.
–¿Estás estudiando?
–Sí, estoy terminando mi carrera de diseño interior, necesitaba algo más sólido para ofrecerle una mejor calidad de vida a mi hijo.
–