ergio y Tiberius estaban cenando en un discreto restaurante, ya que los medios seguían activos tratando de entrevistarlo desde el momento en que se supo que irían a juicio, allí llegó Celina.
–¿Qué haces aquí Celina? No puedes hablar con ninguno de nosotros sin tu abogado presente –avisó Sergio.
–No vengo a pelear, solo quiero arreglar las cosas, me equivoqué.
–Ciertamente, cometiste un gran error Celina y me conoces, nada de lo que digas mejorará tu situación